9-Rotura del eje podofalángico

Rotura del eje Podofálangico

El caso que a continuación se describe está relacionado con un caballo que presenta una cojera de grado 3 en la extremidad anterior izquierda y que al realizar un examen visual de sus aplomos observamos una diferencia muy marcada en el eje podofálangico de las dos extremidades anteriores siendo la EAI, como mencionábamos, la que presenta un eje roto, con la falta de alineación correspondiente de las falanges proximal, media y distal; la falta de apoyo en la extremidad afectada provoca que la mayor parte del tiempo éste centre su peso en la EAD.

   

Una vez hecho el reconocimiento y la valoración por el equipo veterinario, se descartó lesión alguna significativa, indicando como primera medida el restablecimiento del eje podofálangico para observar la evolución posterior.

Sabemos que la falta de alineación de las falanges provoca grandes desequilibrios de las estructuras tendinosas, articulares y en extensión de éstas a todo el aparato locomotor y de sustento; su alineación adecuada marca una referencia para cualquier herrador siendo un elemento a tener en cuenta ante cualquier aplomado. En alguna ocasión podremos alterar este eje, pero buscando un fin recuperador o apoyo temporal con motivo de aliviar algún tipo de lesión.

Esas pequeñas variaciones que el herrador efectúa en la tarea diaria del herraje, un centímetro más de longitud en la parte anterior, un talón mas alto, retrasar mas o menos la herradura etc., indudablemente repercuten en la alineación de la extremidad y a su vez en el conjunto músculo-esquelético del caballo, alineando su espalda de forma diferente, pudiendo actuar sobre el rendimiento funcional de éste. Ante cualquier cambio a efectuar tendremos muy en cuenta su conformación natural ya que estos ángulos y parámetros varían en función de sus características morfológicas unidas normalmente a su patrón racial.

     

La foto 1 nos muestra la EAD con un eje bastante normal, sin embargo la EAI de la foto 2 que presenta la cojera, muestra un eje de las falanges desalineado y roto especialmente entre la falange distal (tejuelo) y la falange intermedia (corona)

     

En el estudio radiográfico posterior se observa, además de la falta de alineación de las falanges, que el hundimiento del tejuelo nos describe un ángulo palmar inferior al normal como nos muestra la última foto; este dato es muy importante, ya que nos servirá de referencia para poder compensar el ángulo perdido a la hora de aplomar desde el exterior.

     

Con un medidor de ángulos (podogoniómetro) tomamos la referencia y valor del ángulo del casco y buscamos el incremento necesario que el veterinario haya establecido según lo anteriormente descrito, en este caso opté por colocar una herradura St. Croix Eventer de aluminio, las dos pestañas laterales me permitirán retrasarla dando mayor soporte en la parte posterior y lograr así un ángulo mayor, ésto nos permite que el punto de partida o Break over sea el adecuado, sumándole a esto el rolling que la herradura nos permite en las lumbres y en todo su perímetro.

Una vez realizado el aplomado, a simple vista podemos observar que hemos recuperado en la extremidad anterior izquierda una alineación adecuada con un eje muy similar al de la contraria, mostrando una mejora importante al paso y al trote con una cojera muy moderada; lógicamente el animal necesitará un tiempo de adaptación y en sus sucesivos herrajes se observará su progresión hasta encontrar el punto en que se encuentre más cómodo.

     

Para poder verificar de modo adecuado y poder comparar la imagen de la extremidad con las obtenidas anteriormente, volvemos a realizar el estudio radiográfico, con el nuevo herrado, y observamos que efectivamente se ha recuperado en gran parte la alineación de las falanges.

Una vez más se constata en este caso, que de no existir ninguna lesión o anomalía añadida al proceso de la falta de alineación del eje podofalángico , la realización de un herraje encaminado a recuperar esta alineación ha sido suficiente para volver a dotar al animal del aplomo adecuado y éste ha sido satisfactorio por el resultado obtenido.

     

Lejos de fijar un modelo exacto de alineación, pues como sabemos cada individuo parte de un aplomo transmitido genéticamente que a lo largo de su vida evolucionará con un gran número de cambios, ya sean adquiridos por lesiones o la vida deportiva del mismo, nos encontraremos en muchas ocasiones con disparidad de ángulos y pies desiguales que tendremos que compensar o respetar en función de cómo afecten al rendimiento del caballo, huyendo de recetas o reglas fijas que no permiten la individualidad necesaria para ajustarse a cada animal; aunque como vemos en el caso anterior los parámetros descritos y el equilibrio de las estructuras serán las “coordenadas y herramientas” para que el herrador disponga de elementos de juicio que unidos a su experiencia y a la forma en que afectan al caballo le muestren el camino a seguir.