16. Enfermedad de la línea blanca 2

16. Enfermedad de la linea blanca 2

 

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CASO 16.2

El trastorno del pie del caballo denominado “Enfermedad de la Línea Blanca” o comúnmente “Hormiguillo” ya fue tratado en el caso práctico número 1; sabemos que se trata de la separación de la dermis y epidermis del casco, por decirlo de una forma común. La línea blanca en la suela, sería una especie de anillo que une la palma con la muralla y el mecanismo responsable de esta separación  de la muralla es una infección fúngica  que puede dar al traste con la actividad normal del animal.

Sus características y remedios ya fueron descritos; resumiendo, sus causas pueden ser  genéticas,  así como por un deficiente manejo en la nutrición o del entorno, o incluso como consecuencia de una lesión  previa como laminitis,  por la alteración estructural  de las láminas facilitando su desarrollo.

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Pero el  enfoque del caso que se describe a continuación, no incide en las causas de la enfermedad, sino en sus consecuencias una vez detectado el problema y las que se pueden derivar si no se actúa correctamente.

En este caso se detectó a nivel de la suela en línea blanca, una zona amplia sin consistencia que se adentraba progresivamente en la muralla, y que tras realizar el estudio radiográfico evidenció una extensa área afectada en la cara dorsal del casco con separación de la estructura laminar.

 

Se procedió a desbridar todo el tejido afectado intentando llegar al límite del área dañada y ésto supuso desproteger de una gran parte de la muralla al casco; tras esta acción se procedió a realizar un vendaje y mantener en reposo al animal.

Llegados a este punto, y pasados un par de días, el veterinario responsable del casco requirió mi presencia para contar la colaboración necesaria, y procedí a realizar un examen de la zona afectada.

 

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El animal presentaba una cojera muy importante que apenas le permitía el apoyo aún con el vendaje, lo que le hacía imposible caminar; una vez descubierto el vendaje se apreciaba una amplia zona sin soporte, pero además existía una zona de “pliegue” en la que se observaba una pequeña porción de tejido sensible que se había prolapsado hacia el exterior. Se podría pensar que la falta de unión de la muralla con las láminas internas pudo provocar en algún momento un movimiento de cizalla, como consecuencia de arrancarse una herradura, que sucedió el día anterior a la cojera, o algún movimiento brusco, y esto produjera la fisura de las láminas internas.

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En cualquier caso, cuando vamos a desproteger al casco de una porción tan importante de su estructura de soporte, y en esta zona en concreto, lo primero es asegurarse de que podemos ofrecer una alternativa de apoyo y evitar la movilidad o expansión descontrolada del casco, ya que el contacto de los dos extremos de la parte de la muralla que incide con el suelo, al recibir el peso del apoyo del animal, puede provocar la fisura de las láminas desprotegidas de su unión con la pata externa y provocar algo similar al caso que presentamos o incluso una lesión de mayor grado; a su vez la suela no queda aislada de contacto con el suelo y se produce el apoyo sobre la palma, lo que puede provocar dolor e incluso abscesos por presión.

Lo recomendable es, inmediatamente después de realizar el desbridado de la muralla, tener preparada la herradura o el conjunto de medidas encaminadas a controlar el riesgo que supone esta acción, y en ocasiones es mucho más seguro realizar este proceso una vez puesta la herradura, para evitar males mayores.

 

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Lo primero  fue intentar dar soporte a toda la zona afectada; para ello se realizó una pequeña reconstrucción  (adhere) del borde del casco en todo el contorno donde se había eliminado la muralla, para después intentar colocar una herradura dejando aislada la zona de apoyo.

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La herradura a colocar  fue: 

1º.- Cerrada, para que el  peso del apoyo quede repartido por todo el casco, con las lumbres truncadas, ya que es la zona donde más evidente se hace la falta de muralla.

2º.- Con un buen biselado en la cara superior de la tabla y en toda su extensión, para crear una buena justura que impida el apoyo de la suela, que está muy sensible y pronunciada.

3ª.-  Con dos pestañas sobredimensionadas, que  impidan el movimiento y expansión del casco con el objetivo de eliminar el movimiento de las láminas internas y así nos facilite la cicatrización, y  que además den solidez  y sujeción a la reconstrucción necesaria del casco; se añadieron claveras extras para proporcionar mas opciones al clavar.

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Otro de los punto de interés es impedir el apoyo de la suela en la zona interior de las lumbres, como se muestra en la foto de la izquierda, y permitir en la zona de la ranilla un margen amplio, para el relleno con silicona de soporte de dureza intermedia.

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Una vez llenada esta zona de talones, completaremos  el relleno de la palma delimitando la zona de soporte desde el primer tercio de la ranilla hacia atrás, que normalmente coincide con el centro del tejuelo y así dará sustento a la parte posterior del pie, ofreciendo este punto como zona de carga y relevando del apoyo a la zona anterior afectada.

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Posteriormente se realizó la reconstrucción de la muralla de toda la zona medial, dejando la zona de las láminas sensibles afectadas al aire, para poder realizar las curas pertinentes; sabemos que  comúnmente estos acrílicos de dos componentes generan bastante calor y si aplicáramos éstos sobre tejido vivo, podríamos generar abscesos o daños importantes, así que lo dejaremos al aire hasta que cicatrice adecuadamente; sería recomendable el uso de campanas  o un vendaje para proteger esta zona sin muralla ante cualquier golpe o impacto.

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2º HERRAJE.

Pasadas cuatro semanas volvemos de nuevo a ver a nuestro caballo y nos encontramos con una reconstrucción sólida en la muralla y con el apoyo de la silicona en la suela; su evolución ha sido muy buena y el animal apoya con firmeza y sin molestias.

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Una vez realizado el aplomado, se procede a levantar la reconstrucción y hacer una limpieza exhaustiva para cerciorarnos de  que toda la zona se encuentra en perfectas condiciones.  Observamos cómo se ha regenerado la suela y parte de la muralla,  logrando la cicatrización de las láminas comprometidas.

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En este segundo herraje opté por una herradura de aluminio más ligera (Saint Croix); en la foto inferior izquierda se aprecia el desequilibrio y la falta de muralla de la zona afectada que habrá que reconstruir.

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Siempre que realicemos una reparación del casco cerca de láminas sensibles, debemos evitar el calor excesivo que produce la catalización de la mayoría de los acrílicos de reconstrucción, ya que se podría provocar  un absceso,  por  lo tanto un buen método es aplicar primero una capa no muy gruesa que servirá de aislante de los tejidos más sensibles y cuando seque y deje de desprender calor, proceder a realizar la reparación completa.

El caballo apoya firmemente, el casco está compacto y tan sólo en cuatro semanas que ha permanecido en recuperación puede pasar a realizar de nuevo una actividad totalmente normal.


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3º HERRAJE.

Como se observa en las fotos inferiores, tras seis semanas descalzamos la extremidad afectada y se puede apreciar la zona reconstruida que aún permanece compacta, así como la zona nueva de crecimiento que se desplaza hacia abajo; a continuación se procedió a herrar de nuevo y el animal continuó con su actividad normal.

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  HERRAJE.

Tras seis semanas más, podemos observar el nuevo crecimiento de la muralla.

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  HERRAJE

Doce semanas después.

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  HERRAJE

Seis semanas después.

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Prácticamente  se ha completado la fase de recuperación de la muralla, y se observa cómo existe falta de consistencia en las laminas en lumbres; llegados a este punto, se volvió a realizar un control radiográfico por parte del veterinario.

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La foto superior izquierda corresponde  al inicio del proceso, comparándola con la actual, se observa que se ha producido el hundimiento  del tejuelo en el estuche córneo, algo perfectamente compatible con las  circunstancias que se dieron en este animal al inicio de su problema, ya que al desproteger inicialmente al casco de gran parte de su muralla y sustento,  la suela queda en el aire, produciéndose  en ocasiones su hundimiento ante la falta de soporte.

Como consecuencia de ese descenso de la suela, se plantean dos consideraciones a tener en cuenta para el futuro herraje de este caballo:

1º La fragilidad de su muralla va a provocar roturas pequeñas del borde del casco, por falta de   consistencia, obligando a un apoyo sobre la palma descendida sin concavidad alguna, lo que llamamos vulgarmente  “palmitieso”; cierto es, que la suela también ha de ser en parte, responsable del apoyo del peso del animal y que contiene mecanismos como las barras, talones, etc., que necesitan, además, de esa acción para la salud del pie, pero con la colaboración de una muralla sana.

2º  Para ser herrado, si una buena justura no fuera suficiente, necesitaremos crear un mínimo de distancia entre la palma y la herradura, para evitar su apoyo en la zona de  posible contacto  y más si queremos, para proteger la suela,  rellenarla  con alguna  silicona  o almohadilla de soporte.

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Para ello realicé una pequeña reconstrucción del borde de la muralla con Adherer, creando una zona de soporte para la herradura y a su vez un margen de unos 3-4 milímetros para poder rellenar con la silicona de soporte.

En este caso  utilice Equi-Pak Cs, que además de ser una almohadilla flexible-plantar de poliuretano liquido de dos componentes y realizar su acción amortiguante y de sellado ante la humedad, posee sulfato de cobre que va liberando y ayuda más efectivamente en los casos de podredumbre de ranilla; ésta se mantiene adherida a la suela hasta el próximo herraje, como se observa en la foto, pasadas  seis semanas.

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Actualmente el caballo,  un Pura Sangre  Ingles que compitió y ganó más de una carrera, ha recuperado todas sus ganas ya “Jubilado”,  gracias a  su dueño  que decidió apostar fuerte por su recuperación dándole un futuro de ocio y  como semental por sus grandes cualidades físicas y su magnifico carácter; ahora muchos domingos comparte paseo con su dueño y disfruta de una segunda vida no  deportiva envidiable, y yo puedo disfrutar de él por todo lo compartido cada siete semanas cuando quedamos para echar una tarde entre amigos y herraduras por medio, les aseguro que existe algo especial entre los dos, se que se siente agradecido y me lo muestra a su manera.

Gracias a su dueño por darme la oportunidad de recuperar se caballo, y a él, por su gratitud y su dejarse hacer siempre; hoy es feliz y está recuperado, eso es lo que importa, y si no lo creen, vean este vídeo del proceso y de su actitud.